Thursday, April 18, 2013

CARMEN ALL'ITALIANA

Speranza

Acierto y exageración

 
La Nación | Jueves 18 de abril de 2013 |
Clásica   
        
"Carmen" es admirada, respetada y reconocida como una obra maestra y, sin lugar a dudas, una de las óperas más representadas dentro de la historia del género.

----- It would be nice to have statistics on this: what is the composer most represented? Verdi. What is the OPERA most represented? Traviata. Are are statistics for each country other than Italy?


Sobre este hecho incontrastable, lo habitual es que el director escénico que sea convocado para la tarea considere necesario aplicar una mirada diferente y novedosa que aleje a la bella gitana de aquella Sevilla marginal, plebeya y decimonónica que sacudió a la ópera francesa e italiana acostumbrada a otros héroes románticos.

Emilio Sagi, talentoso y creativo, en esta producción, pone la historia de "Carmen"una centuria adelante, en la España franquista inmediatamente posterior a la Guerra Civil sin forzar el argumento ni violentar la historia.

Since there are no political references in neither!
La plaza del primer acto sobre la cual transcurre la vida cotidiana muestra una empalizada gigantesca de maderos, que le dan cierto aspecto de barraca rústica si no miserable, que divide al escenario con acontecimientos que tienen lugar por delante de ella, cuando está cerrada, y que con desplazamientos longitudinales mecánicos o manuales, se abre y amplía la escena hacia otros espacios y situaciones.

Las huellas de la conflagración se perciben en la presencia de un empedrado derruido y escabroso, con casas de ladrillo sin ningún aditamento que las embellezca por alrededor.

La escena inicial, multitudinaria y variada, lució contundente, precisa y con movimientos exactos del coro, los bailarines y los chicos.

 El elogio debe hacerse extensivo también hacia la orquesta y la mano experta de Marc Piolet.

Todo estaba conjugado para un comienzo impactante.

 Pero el panorama comenzó a cambiar cuando de lo colectivo se pasó a lo individual.

Dicho de un modo más llano, el elenco conformado para esta Carmen no es el más rutilante.

Carmen es

obrera y

 gitana, una combinación maravillosa que nunca antes había sido vista en una heroína de ópera.

Pero, además, la muchacha no sólo que no reúne condiciones de nobleza, sino que, además, fuma, es

seductora,
fiel a sus convicciones,
volátil y
enojadiza y
amante de su libertad.

El personaje que compone Jossie Pérez, por voluntad propia o por marcaciones de Sagi, abusa de la exageración, luce prepotente en demasía y recarga movimientos corporales que terminan por transformarla en una pendenciera crónica, ocasionalmente, incluso, con desplazamientos y gestualidades más propios de un barrabrava que de una muchacha libertaria y, esencialmente, de gran femineidad.

Si la seducción femenina puede tener infinitos modos, el que
Jossie Pérez muestra en la escena de la flor es más cercano
al de la provocación o la lascivia que al
del encantamiento o la fascinación.

Pero, además, en su afán de la demostración de firmeza y decisión, imprime a su canto, asentado sobre una muy buena voz, un vibrato desmedido que,
por momentos, hace un tanto errática su afinación.


Por su parte, Thiago Arancam, el tenor de Brasil que debe encarnar a Don José, pareció frágil ya no por los avatares y los conflictos internos de un personaje manipulado por Carmen sino por una voz de escasa presencia y la reiteración ad infinitum de una gestualidad primaria, sin posibilidades de desarrollar alguna acabada demostración teatral de las congojas internas que sufre este pobre suboficial.

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Escamillo, a cargo de Rodrigo Esteves, también brasileño, lució correcto aunque sin alcanzar la plenitud ni poder demostrar el mando o la autoridad que el torero debe derramar tanto sobre Carmen como sobre el público.

Para el final, y ahora sí para elogiar como corresponde, dejamos, expresamente, a Inva Mula, una soprano lírica albanesa que denota musicalidad y una voz exquisita y lo suficiente medida, sin ningún exabrupto, para componer una Micaela irreprochable, una auténtica muchacha pueblerina.

Pero no sólo su canto fue noble y destacado.

Su actuación fue pulcra, atinada y no apeló a esos remanidos estereotipos actorales que aplican los cantantes de ópera y que, en esta ocasión, en otros roles, lamentablemente, abundaron.

Por su parte, y aun cuando sus participaciones son menores en relación a los protagónicos, hay que señalar a Fernando Radó, Marina Silva y Florencia Machado, que cumplieron sobradamente con sus papeles.

Exactamente la misma consideración debe hacerse extensiva a la orquesta, al coro y al ballet.

 

En las óperas en las que un coro de niños es requerido, lo habitual es ver que los chicos ingresan al escenario casi al galope, que se amontonan de cualquier modo y que, en algún punto, luego de cantar, se retiran sin mayor significación.

En esta producción de "Carmen", Emilio Sagi hace participar a los chicos del Coro de Niños del Colón como pocas veces se los ha visto.

Más allá de cantar bien -tarea que depende de César Bustamante-, los chicos se dividen en grupos, juegan, actúan, participan activamente y cumplen una función dramática y escénica realmente llamativa.
Jossie Pérez, en el rol de Carmen. Foto: Teatro Colón


Ficha técnica: Carmen / Compositor: Bizet / Régie: Emilio Sagi / Dirección musical: Marc Piolet / Elenco:

Jossie Pérez (Carmen)
Thiago Arancam (Don José)
Rodrigo Esteves (Escamillo)
Inva Mula (Micaela)
Fernando Radó (Zúñiga)
Marina Silva (Frasquita)
Florencia Machado (Mercedes) y otros /

Coro y orquesta: Coro de Niños, Coro y Orquesta Estables del Colón / Función: Gran Abono / Sala: Teatro Colón.
Nuestra opinión: buena
 

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