Speranza
KLINGSOR, el colerico eunuco, arroja vanamente, en un finisimo modular de arpas, la Santa Lanza de LONGINO al heroe, el vencedor de las carnales tentaciones, y el castillo maldito se abisma en el seno de la tierra con el motivo del GRAAL, disenado por el tremolo de los violines y reforzado por el estruendo terrible de cuanto hay de cobre en la orquesta, oboes, clarinetes, fagotes, cornos, trompetas, trombones y timbales, cierra el acto y desperta con violenta explosion a quienes dormian, los cuales, azorados, sonrientes, y aun medio entumecidos, recuperan, gracias a sus respectivos angeles de la guarda, la suficiente lucidez para NO aplaudir.
No comments:
Post a Comment