Monday, June 13, 2011

Schmunck's roles in the Colon

DARIO SCHMUNCK

“El mejor público del mundo siempre fue el argentino”

El tenor volvió a cantar después de 13 años en el Teatro Argentino de La Plata, el lugar en donde comenzó su carrera.

"Volver fue un sentimiento muy especial para mí", asegura.

Además, participa como invitado en un espectáculo de ópera y humor en el Paseo La Plaza.

Y en noviembre regresará al país para cantar en el Teatro Colón.

Todo comenzó un viernes a la noche, en la cocina de su casa en Villa Ballester, partido de San Martín.

Ese día, Darío Schmunck -de 19 años en ese momento-, se puso a cantar mientras preparaba algo para comer.

Él sabía que en la habitación de al lado estaba su hermano Claudio con un grupo de compañeros del colegio que, además, tenían una banda de rock.

“Me puse a cantar lo que ellos estaban escuchando, como quien no quiere la cosa”, recuerda Darío.

Y tuvo éxito: lo invitaron a hacer una prueba al día siguiente y, casi sin darse cuenta, Darío se convirtió en el cantante de la banda de rock Avis, “con absoluta inexperiencia”, aclara.

Así empezó un recorrido que terminaría llevándolo a los principales escenarios del mundo.

Pronto, Darío empezó a estudiar canto con un maestro de Villa Ballester, quien desde el principio le dijo que tenía talento para la ópera.

“Un día, mi maestro me comentó sobre una prueba para ingresar como refuerzo al coro del Teatro Argentino de La Plata. Había que cantar una parte de ‘Requiem’ de Verdi, que yo no conocía, porque siempre escuchaba rock o metal con mi hermano.

De ese día recuerdo hasta la fecha: fue el 15 de agosto de 1988”, detalla Darío.

¿Qué significó para vos volver al Teatro Argentino?



Fue muy emocionante. Me reencontré con gente que yo recordaba con gran cariño: desde el portero hasta los vestuaristas, los colegas del coro y directivos.

Significó mucho: allí empecé de refuerzo del coro, y después quedé fijo hasta llegar a solista.

¿Cómo te recibió el público?

Con mucha calidez.

El papel que interpreté -el Duca di Mantova ("La donna e mobile") - es un rol tremendo, muy difícil pero a la vez muy conocido, porque incluye el aria “La donna e movile”, una de las más famosas de la lírica universal.

La mayoría de la gente, sin embargo, no sabe que esa pieza esta ahí, así que siempre que empiezan los primeros acordes se escucha un rumor en el público y todos están muy atentos.

Cantarla es una responsabilidad muy grande pero, a la vez, es un momento fantástico.



¿Qué diferencias encontrás con los públicos de otros lugares del mundo?

El publico argentino es uno de los mejores con los que me tocó cantar, porque es muy cálido y expresivo.

Hay lugares como Inglaterra o Alemania donde no se aplaude durante toda la ópera, pero al final se despachan con un aplauso que no termina más.

Acá se va generando una atmósfera desde los primeros momentos de la función.

Y todo eso confluye en un aplauso final impresionante.

Igualmente, cada teatro tiene sus características particulares y cada lugar su recuerdo único.



¿En qué pensás cuando estás en el escenario?

En muchas cosas: es importante acordarse de los movimientos, de la música, de la letra, de cómo respirar para cada frase que viene y cómo dosificar la energía para poder llegar al final.

Además, hay que cantar mirando siempre al público (porque no tenemos micrófono), hay que superar a la orquesta y llegar hasta la última persona ubicada en el último asiento.

Pienso en todo eso y a la vez en disfrutar, porque es un disfrute poder cantar.



¿Seguís en contacto con el mundo del rock?

Siempre seguí conectado con el rock. Hace poco grabé una versión de Libertango con el grupo Taita y un tema de Ronnie James Dio (de Black Sabbath) con Beto Vázquez.

Sin importar el género, siempre creo que si la música conmueve es porque está bien hecha.

Interpretar un tema musical es formar parte de una expresión de muchos sentimientos, sin importar que sea ópera o rock.

No comments:

Post a Comment